Ayer aprovechamos el día soleado y un oleaje que se oía desde el patio del recreo para hacer nuestra práctica diaria de Mindfulness fuera de clase.
Lo disfrutaron muchísimo; el calorcito, la brisa en la cara y el sonido del mar de fondo, ingredientes perfectos para nuestra práctica y así continuar el resto de la jornada con energías renovadas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario